Despido improcedente por conversión de un contrato fijo en fijo discontinuo

La sentencia, dictada por la Sala de lo social del Tribunal Superior de Justicia de Galicia el 15 de Septiembre de 2023, viene precedida de la inexistencia de garantías respecto a la voluntariedad del trabajador en la normativa que regula el contrato fijo discontinuo, principalmente en el artículo 16 del Estatuto de los Trabajadores.

Según el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, la conversión de un contrato fijo continuo en fijo discontinuo sólo puede realizarse por acuerdo individual, de forma voluntaria, sin que pueda imponerse por acuerdo colectivo y menos aún por decisión unilateral de la empresa, ni siquiera a través de un procedimiento de modificación sustancial de condiciones de trabajo. Además, la persona trabajadora no puede ser despedida por consecuencia de su negativa a la conversión, de lo contrario, un despido disciplinario después de que un trabajador se niegue a la conversión sería ilegítimo, lo que resultaría en la declaración de nulidad y el pago de indemnizaciones considerables por daños y perjuicios. Asimismo, establece que puede darse un despido objetivo cuando existan, subyacentes a la oferta empresarial de conversión, causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.

Cabe aclarar que la sentencia también aplica a los contratos fijos ordinarios que quieran convertirse en fijos discontinuos, pero siempre bajo los mismos términos de acuerdo voluntario e individualmente aceptado por el trabajador.

En este caso específico, el trabajador no estuvo de acuerdo con la transformación propuesta y la empresa le notificó su despido disciplinario, reconociendo la improcedencia del mismo en la notificación.

El empleado impugnó la decisión y, en primera instancia, el Juzgado de lo Social nº 3 de Pontevedra declaró la improcedencia del despido. Sin conformarse, el trabajador presentó un recurso de suplicación buscando la nulidad del despido por violación de la garantía de indemnidad, junto con una indemnización por daño moral de 30.000 euros o, en su defecto, una indemnización superior a la recibida.

La sentencia reconoce la violación de la garantía de indemnidad relacionada con el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva, según el artículo 24 de la Constitución Española, ya que el despido se produjo después de que el empleado se opusiera a la propuesta de modificación de su estatuto laboral.

Aunque no se concede la nulidad solicitada, se confirma la improcedencia del despido debido a causas económicas, técnicas, organizativas o de producción en la empresa que justificaban la conversión del contrato. El tribunal sostiene que esto impide considerar que el despido se debió a la negativa del empleado a aceptar la transformación.

Cabe recalcar el hecho de que se ha aumentado significativamente la utilización de esta regulación, dado que ofrece mayores garantías que los contratos temporales eventuales:

  • un trabajo más asegurado
  • una indemnización de mayor cuantía
  • un amparo económico en los periodos de inactividad
  • la posibilidad de trabajar en otra empresa durante los periodos de inactividad

Sin embargo, esto no llega a garantizar un empleo estable, como en el caso de un contrato indefinido a tiempo completo.

Nabila Alouat Chentouf

Abogada de Riera Consulting

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